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Hola a todos, Queridas almas buenas. Me han pedido que hable para el mundo. Bueno, lo intentaré. Lo intentaré, pero… Las cosas de las que hablaré, la mayoría de las personas no quieren oírlas. Sin embargo, os dije que cumpliré si es posible con cualquier petición que tengáis. Ya que sois mis discípulos de Dios, bien, lo intentaré. El resultado, no lo puedo garantizar. Puede que incluso me meta en más problemas. Puede que invite a más enemigos. Puede que me amenacen con incluso más amenazas de muerte de las que ya existen. Estoy bien, en caso de que todos estéis preocupados. Estoy bien. Bueno, al menos para vosotros, mis discípulos de Dios, quienes estabais ansiosos por escuchar mi voz, hablaré sobre algo.Hablemos sobre el mundo en general. Como veis, cada día estamos rezando por la paz, por la felicidad, por la salud, por la prosperidad. Pero estamos haciendo lo contrario. Causamos que el agua se seque. Causamos que las montañas y la tierra se deslicen. Causamos tormentas brutales, tifones, tsunamis, terremotos, etc., que matan a jóvenes y viejos, a amigos-animales, montañas y bosques, océanos, lagos y ríos, a los preciosos seres queridos, la fe y la moral... ¡lo que sea!Nos preocupamos sobre las víctimas de la guerra. La guerra presente en Ucrania (Ureign) ha sido un dolor para el mundo, por supuesto, para mí también. No hay palabras que pueda usar para describir mi dolor sobre la guerra en Ucrania (Ureign). Y nos preocupamos porque cientos de miles de soldados rusos, más cientos de miles de otros de Ucrania (Ureign), han fallecido y siguen muriendo más y más por nada, sin lograr nada. Sentimos dolor por ellos. Rezamos por ellos. Y la guerra destructora, asesina, aún no ha terminado. Solía culpar – debido al dolor – solía lamentarme culpando a esto y aquello, culpando a muchos otros factores. Bueno, no culpo ya nada. Porque en tanto culpaba al instigador de la guerra o a los causantes de sufrimiento, sé en el fondo que todo es el karma colectivo. El karma de matanza tiene que ser pagado de alguna manera, reciclado, hasta que no queden trazas, igual que reciclamos la basura o cualquier otra cosa material que no pueda ser usada, o tenga que ser desechada.Por supuesto, es bueno que recemos por ellos. Y rezamos a Dios para que la guerra termine para que la gente pueda volver a su vida normal, ser más productiva para sus propios países, así como para el mundo en general. Pero nos olvidamos. Olvidamos que la guerra siempre ha estado presente en nuestro mundo todos los días, con o sin cualquier otro país involucrado, con o sin los extremistas, terroristas, etc... Hacemos la guerra cada día. ¡Éste es el hecho! La guerra con el indefenso reino animal, con nuestros propios fetos, con nuestros propios bebés en el útero. Pongan fin a esta guerra. ¡Terminen con esta guerra y entonces todas las guerras terminarán! Entonces alcanzaremos una paz verdadera y duradera. Hay muchos problemas en nuestro mundo, pero si generamos energía compasiva, todo lo negativo se disolverá y desaparecerá. “El amor tiene el componente de disolver todos los males”. Recuerden lo que nos dijo la Diosa del Amor hace mucho tiempo.La gran guerra que ha sido prolongada durante cuatro años, matando a cientos de miles de soldados y transeúntes inocentes, y nos lamentamos por ello. Pero hay guerras más grandes que ésta. Si no lo sabíais o si lo habéis olvidado, os lo recordaré: 73 – aproximadamente, podrían ser más – de 73 millones de seres humanos mueren cada año, ¡esos son unos 200 mil al día! Y no se ha hecho nada al respecto o muy poco. Estos 73 millones son bebés inocentes, futuros bebés inocentes, futuros humanos inocentes, que podrían contribuir grandemente o al menos producir algo que es bueno para la humanidad, para la supervivencia de la humanidad, para la prosperidad del planeta. Y seguimos haciendo esta guerra sin pensar mucho sobre ello. Y todas las llamadas leyes en diferentes países lo están apoyando, animándolo, pagando por ello con el dinero de impuestos ganado con esfuerzo de la gente. Mientras que sus ciudadanos siguen durmiendo en la calle, enterrados bajo la nieve, muriendo sin que nadie se preocupe Y el río de sangre sigue corriendo desde cualquier matadero en cualquier país. Las montañas de huesos continúan apilándose, también por los mataderos en diferentes países. Mientras que nuestras montañas se están deslizando, nuestras tierras están desapareciendo, enterrando a las personas y sus propiedades con ello, dejando a huérfanos, viudas, personas discapacitadas en todas partes.No he hablado durante un largo tiempo, no demasiado, así que supongo que hoy no hablo con mucha fluidez. Perdonadme. Sed pacientes conmigo. Estaba incluso preocupada de que Dios no me permitiría hablar más con vosotros. Pero hoy, simplemente lo hago. Le pedí permiso a Dios. La respuesta no está clara.Photo Caption: ¡Acurrúcate con el Poderoso para Proteger el Amor!











